A lo largo de los años la mujer peruana ha sido sinónimo de lucha, valor y liderazgo. El día de hoy las mujeres que trabajan como domésticas han conseguido dar un paso muy importante, pues han logrado que se les reconozca sus derechos y se les respete como ciudadanas de nuestro país. Gracias a la noticia antes detallada podemos remontarnos al pasado del Perú y revivir la lucha de una mujer valiente y decidida a apoyar la causa justa de rebelión del personaje mas recordado de nuestra historia.
Túpac Amaru II, José Gabriel Condorcanqui, fue uno de los caudillos mas aguerridos de todos los tiempos, encabezó el mayor movimiento de corte indigenista e independentista en el Virreinato del Perú, su esposa, Micaela Bastidas, es la mujer mas representativa de aquella lucha, pues, durante el periodo de rebelión ella se dedicó a la propaganda de la causa emancipadora, a llevar provisiones para las huestes rebeldes y llegó a formar parte del “consejo de los cinco” participando en el juicio al corregidor Arriaga.
Micaela Bastidas nació en Tamburco (Abancay) en 1747. Hija de Manuel Bastidas, descendiente de africanos, y de Josefa Puyucahua, era conocida como la “zamba”, nombre que se daba en época colonial a aquellas personas producto del mestizaje, entre un africano y una amerindia (o viceversa).
En 1760 contrajo matrimonio con José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, fue madre de tres varones y en 1781, el 18 de mayo, a los 37 años de edad, fue ejecutada en la plaza de armas del Cusco habiendo antes presenciado el asesinato de uno de sus hijos.
Durante el proceso de la rebelión emancipadora Micaela o “Micaco” como la llamaba su esposo se convirtió en conductora y capitana del ejército rebelde, siendo ella, muchas veces, la que llevaba escondidas en sus vestimentas parte de las municiones que utilizaban para la lucha. Fue ella quien propuso la toma del Cusco, pues se han encontrado cartas en donde le exigía a su esposo que marchara hacia la ciudad y derrotara por completo al ejército español, lamentablemente Tupac Amaru hizo caso omiso a su petición siendo esa una de las posibles causas de su pronta derrota.
Es también sinónimo de lealtad y fidelidad, ya que al enterarse del apresamiento de su esposo tuvo la oportunidad de escapar de su cruel destino pero prefirió quedarse a su lado y sufrir los mismos martirios que su compañero. Esta ejemplar peruana "subió al tablado orgullosa, con una mirada desafiante, demostró fuerza y resistencia hasta el último momento, pues sus verdugos trataron de arrancarle la lengua pero debido a su valor solo lo lograron después de muerta." Murió ahogada por un lazo atado a su cuello tirado por españoles mientras muchos otros le propinaban inhumanos golpes al vientre, solo de esta manera pudieron sacarle el ultimo suspiro a esta gran heroína.
A pesar de haber perdido aquel día a dos grandes impulsores de la libertad, el Perú se mostró mas vigoroso, fuerte y unido que nunca, esto marcó para siempre el espíritu libre y luchador de nuestra Patria y por su puesto de sus hijos.
Desde esa época las mujeres que sufren más discriminación y maltrato son, en su mayoría, las que tienen rasgos andinos y hoy muchas de ellas trabajan como empleadas del hogar en las distintas casas del sector más pudiente de la capital. Esto no ha sido impedimento para que continúen con la lucha que una vez fue compartida por Micaela Bastidas y aquellas mujeres que apoyaron la causa rebelde para que se reconozca su igualdad de derechos y cese la discriminación que está siempre presente en todas partes.
Bibliografía:
-CHAUCA ARRIARÁN, RUBEN; Miecaela Bastidas. editorial universo 1980
-HERNANDEZ MATOS, ROMAN; Micaela Bastidad, la precursora. Libr. Atlas 1981
-CORNEJO BOURONCLE, JORGE; Sangre Andina.Editorial Rozas 1949
-EDICIONES UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACION, Micaela Bastidas y las Heroinas tupamaristas. Universidad de Texas
-SALOMON BOLO HIDALGO, Mujer mas grande de America. La victoria 1977